
Julieta!! Julieta!!, ra ra ra!!, Jimena!!, Jimena!! ra ra ra,!! las voces aturdían el lugar, las multitudes se volcaban en un desorbitado frenesí, la hora de la verdad se había acercado, el tiempo en que el mismo tiempo , acortaba el tiempo, para llegar a su tiempo había llegado.
Por su parte en el estrado una pequeñitas saludaban, tiraban besos a mas no poder, sabiéndose que en un momento mas se sabría cual seria la ganadora, la reina, la única, la que por un año llevaría el estandarte de reina, de princesa,
Al mismo tiempo las voces unísonas con efusiva voz gritaban los nombres de Jimena y Julieta a fin de apoyarlas hasta lo sumo y animarlas para mitigar sus nervios por aquella importante decisión que se tomaría, lo raro era que solo se gritaban los nombres de dos personitas, lo mas curioso es que habían tres, Julieta, Jimena, y yuliana, la niña que se encontraba en medio de ellas, y que había llegado ahí por elección de sus compañeritos, pero que no se escuchaban los apoyos, los gritos a favor de ella, me imagino los nervios de aquella pequeñita, pero mas que nervios, su tristeza, su melancolía, su desesperación por salir corriendo para ver donde había alguien cercano a ella que le pudiera impulsar a soñar que podría ser la ganadora, ella en su interior así misma se echaba porras, esos alientos que nos echamos nosotros a nosotros mismos, con tal de quitar nuestra inseguridad y pasar el rato , el momento aquel que estaba sucediendo, sus ojos casi saltones, con pequeñas lagrimas asomándose, pero firme conteniendo los embates de sus emociones y el silencio que imperaba en aquel lugar a pesar del bullicio y de la multitud anhelante allí presente. Y es que todos tenían apoyo incondicional, los padres, los hermanos, los amiguitos mas cercanos, los primos, los tíos, los abuelos, y demás personas estaba ahí firmes, apoyando a tambor batiente a las dos pequeñuelas, a Jimena y a Julieta. La interrogante, era ¿y los papas de pequeña yuliana? Donde estaban, que hacían, porque no estaban presentes. La respuesta nadie la tiene, ni la misma yuliana la tenia, y los padres ni se diga, no hay respuesta, no hay cuestionamientos, no hay motivo siquiera a la duda solo pensar donde estaban, porque su ausencia....
... el momento dela verdad estaba presente, una voz anunciaba por el sonido, que se había de elegir a la nueva reina, la que seria la ganadora, la que llevaría en su pecho saliente el estandarte diciendo; yo soy la reina y nadie mas, eso nadie me lo quitara.
Se acercaron al estrado , pidieron un paso al frente, delante de ellas tres flores de diversos colores, el método de elección estaba al frente, no era común, por votos, por simpatía, por porras etc. solo era que una delas tres pequeñas al sacar una flor de entre sus pétalos habría un papel que diría eres la ganadora, la única ganadora. Las tres niñas al mismo tiempo escogieron sus flores, al momento de escogerlas los sonidos tomaban el control del lugar, las porras y los apoyos eran sus mejores aliados, las demás ni las con caras sonrientes, pro a la vez con nervios que no lo podían ocultar por nada del mundo, pero al fin feliz. Sin embargo la pequeña yuliana, estaba ahí, parada, erguida, emocionada, consciente, pero a la ves confundida de lo que sucedería, con los ánimos por los suelos, pero con una pequeña sonrisa en su rostro, pero al fin de pie a pesar de todo. La invitación a buscar a la ganadora se realizo, cada una desesperadamente y apresuradas trataba de buscar su propio destino y que ya desde antes había sido echado, las tres pequeñitas ya habían destapado los papeles una de ellas sabia que era la ganadora, entre ellas se miraban para saber quien era la afortunada, una voz desde el sonido preguntaba, a quien le salió el papel ganador, todos los presentes estaban a la expectativa buscaban alargaban aun mas sus cuellos, querían saber quien levantaría las manos, pasaron los minutos nadie decía nada, una ves mas la pregunta; y la misma escena se repetía, los organizadores no daban lugar a dudas, estaban seguros que una de las florecitas tenia el papel ganador.
Todas miraban sus papelitos lo volteaban de un lado para el otro, de arriba abajo .se tallaban sus ojos para ver si se habían equivocado y habían pasado por alto esa mención. Por fin, alguien levantaba la mano, de manera tibia, dudosa, interrogante, no lo podían creer sus pequeños ojos, y su corazón mucho menos, y la multitud estaba atónita, en silencio total, las murmuraciones se repetían como hormigueo, por fin en el estrado, en el micrófono...
Un aplauso fuerte para nuestra nueva reina y ella es yuliana, un aplauso por favor, la multitud respondía, pero con dudas, p ero al fin todos aplaudían y daban voces de apruebo, algunas de repruebo, pero eso era lo de menos.
El concurso había terminado, el lugar quedaba en silencio, las concursantes una a una se retiraban con sus respectivas familias, la ganadora, la pequeña yuliana, estaba todavía en el lugar, los maestros y maestras la felicitaban.
Hoy ella ya no es una pequeña, es una mujer, pero todavía recuerda este suceso que marcaria sus vidas, ella ahora puede responderse la misma pregunta que en su pequeñez se hizo, donde estaban sus padres, porque no estuvieron ese día con ella. Sus padres ese día, estaban trabajando arduamente como siempre, para darle lo mejor a ella y a sus hermanos, no había día hasta la fecha que ellos a pesar de todo, den la vida por ella, que no les falte nada, ella quizá en algún momento vivió la soledad, pero a veces la soledad tiene sus frutos buenos, cuando son bien encausados. Hoy en día yuliana se dedica a enseñar los buenos valores y las buenas costumbres a demás niños, ella es maestra y se acuerda de su niñez recordando los bueno padres que ella tiene y le da gracias a Dios por ellos. Y diciendo; que un buen padre o una buena madre no es aquel, que se ausenta aun estando presente, si no aquel que aun ausente piensa y siente como si estuviera presente.